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Las manifestaciones rupestres son la expresión de la conciencia social, son un aspecto de la vida cotidiana expresada en un lenguaje gráfico que se manifiesta de manera simbólica (1), que en algunos casos es considerada como iconografía, algunas veces como signos. Compartimos la idea de considerar como signos a las pinturas coloniales, porque cumplen una de las funciones de los signos que es la de informar, así mismo desde otra perspectiva también son parte integrante de la expresión gráfica de lo que probablemente podría considerase como ideogramas (2).
Las manifestaciones rupestres son la manera como quien las realizó veía el mundo en esas épocas. Probablemente fue realizada de manera particular o tal vez colectiva, quizá era codificada solo para un grupo reducido o tal vez para toda la población. Es muy probable que estas manifestaciones rupestres no se puedan descifrar en su totalidad ni conocer cuál era su verdadera función dentro del colectivo, porque sería caer en un error darle una explicación y significado definitivo solo desde nuestro punto de vista, verlo solamente de la manera como hemos aprendido a ver, dicho de otro modo darle una mirada actual que está impregnada de conocimientos contemporáneos, con una particular visión procedente de un grupo cultural determinado; razón por la cual no solo debemos basarnos en las formas, lo sensible (3), las cuales podrían engañarnos en un primer momento, lo sensible es lo primero, pero debe de ser analizada bajo una perspectiva más seria, lo que en filosofía es llamado como lo inteligible (5), tener aquello que se considera como una actitud científica, La que debe estar libre de prejuicios y algunos conocimientos que creamos certeros y únicos los cuales puedan obstaculizar nuestro trabajo.
Es por ello que darle una interpretación definitiva sería incoherente, motivo suficiente para mostrar en la presente investigación una hipótesis a manera de aproximación conceptual sobre las manifestaciones rupestres existentes en Carabaya, provincia considerada como cuna de la domesticación de camélidos; así como aspirante a ser considerada como poseedora del más amplio repertorio de manifestaciones rupestres del mundo por lo cualitativo y cuantitativo de sus características, sin lugar a duda es una afirmación certera, por los vestigios hallados. En el transcurso de nuestra investigación trataremos de dar alcances conceptuales a la posible función que cumplieron las manifestaciones de tipo colonial y el porqué de la utilización de dichos cromatismos.
Dentro de la gran cantidad de manifestaciones rupestres plasmadas en casi todas partes del Perú y el mundo, muchos investigadores se pregunta ¿cuál fue el significado de estas?, sin lugar a dudas algo complicado de lograr; dentro de las múltiples aproximaciones existen aquellas que sugieren que eran parte de la cosmovisión del hombre andino, así como también la manera como expresaban sus deseos en cuanto a la caza, lo que por Frazer es llamado como magia homeopática (5). Pero ¿cuál era la verdadera intención para la realización de estos trazos que algunas veces eran pintados (pictografías) y otras grabados (petroglifos)? Trataremos de dar algunas aproximaciones que nos ayuden a conocer más a profundidad la posible finalidad así como el significado de las manifestaciones rupestres, para este caso, de época posteriores poco estudiadas, nos referimos a las producidas durante la época colonial, a partir de las cuales trataremos de aportar una nueva manera de estudiar las pinturas prehispánicas desde la zona de Carabaya.
Las manifestaciones rupestres de tipo colonial (época hispánica) fueron halladas en gran cantidad en la provincia de Carabaya del departamento de Puno (Perú), al igual que las manifestaciones rupestres prehispánicas, a pesar de que aún existen innumerables lugares a los cuales no se ha podido explorar. Dentro de nuestras exploraciones realizadas en este vasto territorio se pudo constatar la existencia de pictografías que se encontraban aisladas, algunas veces superpuestas, otras veces prácticamente interrelacionadas a otras pictografías de épocas muy anteriores; lo peculiar de estas manifestaciones es que no representaban a los mismos seres y trazos propios de la zona, como camélidos; pero lo que si representaban eran imágenes ecuestres, cúpulas de iglesias, seres antropomorfos con características muy peculiares al estilo de vestir de los españoles de los años después de la conquista, que, por asociación cronológica, al menos, se les puede datar a partir del siglo XVI, esto de acuerdo al consenso de algunos investigadores, por lo que nos surgieron las siguientes interrogantes; ¿quienes habían hecho estas pictografías y por qué motivo con esa formas y colores?, por lo cual empezamos a interesarnos un poco más. Algo muy importante y característico en estas manifestaciones rupestres es que en su gran mayoría no están superpuestas a otras de mayor antigüedad, por consiguiente reafirmaba nuestra hipótesis de que muchas de ellas no fueron pintadas por los llamados extirpadores de idolatrías, que de acuerdo a los escritos; por ordenanza del virrey de Toledo tenían encomendado eliminar todo rasgo de adoración y en su lugar pintar cruces. Los paneles sobre los que basamos nuestra hipótesis contienen diseños y temas directamente relacionados con el estilo de vida español (colonial), y algunos símbolos cristianos y que no están superpuestas a otras de mayor antigüedad como si lo hacían en otras zonas tratando de ocultar y desaparecer prácticamente las pictografías prehispánicas. Consideramos que estas pinturas fueron realizadas por los propios pobladores andinos mediante los cuales probablemente continuaron con la tradición rupestre de expresar sus pensamientos, emociones y percepción de lo que sucedía, de lo que les rodeaba en esas épocas. Volvemos a recalcar que este tipo de manifestaciones difieren de las pictografías realizadas por los llamados extirpadores de idolatrías las cuales eran superpuestas a las manifestaciones rupestres preexistentes. Lo que si muestran estas pictografías son la manera cómo los pobladores de esas épocas percibían a los españoles y sus acciones.
Durante esa nueva época de la historia es donde la cosmovisión de la población propia de la zona de Carabaya adoptó nuevas perspectivas, de igual manera en estas manifestaciones coloniales hechas por la población de la zona convergen gran cantidad de configuraciones que se acercan a un lenguaje gráfico, las cuales probablemente desde nuestra perspectiva son signos en los que se puede apreciar las transformaciones ocurridas dentro de la población en su percepción y orientación hacia la finalidad de las mismas; se utiliza el término transformación, porque el colectivo de la zona se adecuó y cambió muchos aspectos como algunas de sus costumbres a los nuevos estilos de vida, su cultura existente la cual iba cambiando y por consiguiente adecuándose a una nueva cultura dominante que se imponía. Esta representaciones hechas por la población propia de la zona en Macusani (Carabaya), eran grabadas o pintadas a un lado de las pinturas ya existentes, el motivo principal probablemente fue la continuidad de la existencia de aquella práctica de expresar la convivencia entre el pasado tradicional y la actualidad de esas épocas,
Aunque probablemente estas nuevas expresiones ya no tenían el mismo significado y valor de las preexistentes, pero compartían ciertas características.
EL ROJO OCRE Y EL SIGNO Todo el conjunto de manifestaciones rupestres de distintas épocas que fueron halladas en la provincia de Carabaya fueron realizadas con una gran gama de cromatismos, que van desde los rojo ocre, hasta anaranjado, amarillo, verde, marrón, negro y blanco.
Realizando algunas indagaciones y comparaciones, se pudo constatar que existe una gran probabilidad de que las pinturas rupestres en rojo ocre, obviamente prehispánicas, eran utilizadas mayormente en manifestaciones del quehacer diario como escenas de caza -naturalistas o seminaturalistas- , o tal vez pastoreo, algunos camélidos que se encuentran en tropel y también seres antropomorfos (hombres); mientras que la utilización de colores tales como el blanco, amarillo, anaranjado, verde y negro, que se encontraron en varias zonas de la provincia de Carabaya eran utilizados para representaciones más complejas y abstractas por consiguiente simbólicas y conformantes de rituales, como por ejemplo seres antropomorfos no muy bien definidos, seres zoomorfos con atributos diversos, trazos de distintas formas, etc.
Por lo que consideramos que la coloración de las manifestaciones rupestres de tipo colonial probablemente mantuvo el rojo ocre. No sabemos con exactitud el porqué de la utilización de los otros colores variados, pero con nuestra hipótesis en cuanto a las pictografías coloniales tratamos de avizorar nuevas realidades, por lo cual consideramos que la utilización del rojo ocre no se debió a una falta de insumos para lograr otros cromatismos variados, sino a la función que cumplían estas manifestaciones de acuerdo al color.
Las pinturas halladas muestran un patrón muy importante para considerar la hipótesis antes mencionada, es que en casi todos los paneles que encontramos representan escenas de la vida cotidiana, así como sucesos muy importantes que pudieron haber marcado sus vidas, eran pintados en rojo ocre, motivo por el cual consideramos que estos paneles pudieron haber sido una suerte de textos informativos, en el que expresaban sus percepciones, que probablemente iban a ser utilizados como muestra de lo que ocurrió en esas épocas y que deseaban que fueran recordadas, o en el mejor de los casos como lugares de enseñanza para las futuras generaciones. Esto lo corroboramos con las pictografías halladas, de las
cuales mostramos solo imágenes de tres paneles que se ubicaron en dos distritos
diferentes, el primero en el distrito de Macusani y los tres restantes en los
distritos de Corani. El primero se encuentra en la zona
denominada como Q´Ara Q´Ara en un pequeño conglomerado de rocas protegido de
manera natural por la posición de las mismas, este conglomerado está dispuesto
con una orientación hacia el oeste.
En el presente panel se ubicaron pictografías en color rojo ocre, consta de una figura antropomorfa montada en lo que aparentemente es un equino y tras de él una figura zoomorfa seguida de otra figura antropomorfa, por debajo de ellas se encuentra dos representaciones la primera de ellas una figura ecuestre, y delante de ella un ser antropomorfo, que lleva un especie de bastón o tal vez se trataría de una cuerda en una de sus extremidades, está en acción de caminar, sin duda alguna se trata de una escena de tipo colonial por los motivos plasmados, probablemente las largas travesías realizadas por los españoles en su intercambio de productos con la zona del Cuzco, en la que los naturales de Macusani participaban.
Al margen derecho de la escena antes descrita, se encontró otras pictografías, se trata de una figura esquematizada de un ser zoomorfo en la parte superior, en la parte inferior se representa una pequeña escena de un ser zoomorfo el cual probablemente llevara una carga sobre su lomo, o tal vez se trate de un ser antropomorfo; al lado derecho se encuentra un pictografía algo deteriorada un poco difícil de describir, probablemente se trate de la misma escena antes descrita, estas figuras son temporales a la escena anterior, se menciona esto por su coloración y estilo. Cerca de la zona no se pudo hallar ningún camino cerca -para constatar que no era indicador de caminos para los viajeros, como consideran algunos investigadores para otras zonas- pero si un pequeño corral de alpacas abandonado a unos 20 metros del lugar. El segundo panel sobre los que basamos nuestra investigación son las ubicadas en el panel Toroccacca en la zona de Huancarani ubicada a unos 3 kilómetros al sur este de capital del distrito de Corani. Es probable que este panel además de ser un repositorio de las manifestaciones rupestres prehispánico, continuó siendo usado en las épocas posteriores, pero lo más importantes es que no fueron superpuestas a las pictografías ya existentes.
En cuanto a las manifestaciones rupestres de tipo colonial no solo se encontraron cruces de distintos tipos, como son las latinas y las de calvario, sino que también representaciones como las de estas imágenes. Al margen izquierdo, se puede apreciar lo que se puede considerar como la representación figurativa, de lo que parece ser un personaje eclesiástico de esas épocas. Al marguen derecho se puede observar unas pictografías, las cuales nos muestran la representación de un templo, porque claramente se nota la cúpula así como las torres, por encima de ellas, al lado izquierdo se observa lo que parece ser un ser antropomorfo esquematizado, se trataría de la manera como eran vistos los sacerdotes de esa época, razón por la cual la pictografía lleva consigo un especie de sombrero, muy similar al utilizado por los obispos, lo que mostraría la percepción del ¨otro¨. Lo interesante de estas pinturas rupestres es que no están superpuestas a otras anteriores, lo que nos indica que no fueron realizadas por los llamados extirpadores de idolatrías. En cuanto al tercer panel, fue ubicada
en el distrito de Corani en la comunidad de Quelcaya, a unos 20 kilómetros
aproximadamente al sur oeste de la capital del distrito, se trata sin lugar a
dudas de un panel rupestre de tipo colonial más exquisito encontrado, está
pintada en un rojo ocre, y las escenas que representan son diversas.
En una planicie, exactamente a una altura de 4564 m.s.n.m. se eleva un pequeño conglomerado de rocas a manera de peñón a una altura de tres metros del nivel del suelo se ubica un panel impresionante de pinturas rupestres en rojo ocre de la época colonial representando una de las batallas de la época, la que describimos a continuación. Esta imagen muestra el panel con la escena en su totalidad con una vista hacia el oeste; en el que se puede apreciar una gran cantidad de pinturas rupestres de la época colonial, están representadas dentro de lo que se puede considerar como naturalistas de seres antropomorfos y zoomorfos (equinos, toros), así como algunas esquematizaciones de seres zoomorfos y algunas pictografías que consideramos abstractas.
La escena tiene una medida aproximada de 2,5 metros de largo por 1.25 metros de alto, dentro de las pictografías que muestra esta escena. Se hizo el conteo de 13 figuras ecuestres (jinetes) los cuales están dispuestos en dos filas; la primera de ellas conformada por seis personajes ecuestres, de los cuales los tres primeros con vista hacia el norte son trompeteros y los tres siguiente portabanderas. La segunda fila por debajo de la anterior está conformada por siete jinetes trompeteros, tras de ellos le sigues tres pictografías antropomorfas a pie, la primera de ellas se encuentra en acción de caminata lleva consigo un sombrero, la que le sigue a continuación lleva consigo un especie de insignia (porta insignias) con un casco el cual porta en su parte superior un especie de cruz, el tercero podría tratarse de un músico que lleva un instrumento probablemente de percusión o algún otro objeto el cual está algo deteriorado razón por la cual no se puede realizar una descripción acertada. Los arcabuceros están conformados por ocho individuos cuatro de un lado y cuatro del otro, ambos en confrontación; estas son algunas de las figuras más representativas de este hermoso e importante panel, que necesita de un estudio más detallado y a profundidad para realizar una interpretación coherente.
Lo curioso de estas escenas, es que algunos investigadores las consideran como marchas de campaña, probablemente lo sean (Ramos Castillo: marcha de campaña con la alegoría de Santiago apóstol) . Probablemente se trate de una batalla entre huestes españolas por el mando, algo que sería objeto de una investigación más a profundidad y con otra dirección. En todas estas pictografías mostradas es muy evidente que la intención del creador de ellas ya no era simbólica y por consiguiente ritual, como sí lo era con las manifestaciones prehispánicas en colores diversos como lo mencionan:
Es clara la afirmación en torno al sentido simbólico ritual que
se le da a las pinturas prehispánicas, dentro las cuales consideramos que
muchas de ellas se distinguen por su estilo y forma lo que dentro del signo se podría
considerar como significante expresa un significado más amplio. Algo que las
imágenes de tipo colonial no muestran, pero que si son más realistas y se nota
más la intención informativa, se muestra más claramente que el significante va
muy vinculado a su significado, las representaciones son más concretas y no dan
la apariencia de encerrar algo más, aparte de ello, están representadas en el
rojo ocre, algo que de acuerdo a nuestra hipótesis es una de las
características de las escenas de la vida cotidiana que contienen una particularidad
simbólica mínima o nula, y que por consiguiente contiene una de la
características de los signos (6), es por ello que podrían ser
considerados como una manera de expresión del lenguaje grafico que se acerca
más a un especie de escritura rudimentaria. Se le considera de esa manera
porque, tomando en cuenta lo afirmado por Gordon Childe que muchas de las
poblaciones pasadas iniciaron su camino hacia la escritura actual comenzando
con simples trazos, pasando por los ideogramas hasta llegar a los actuales
fonogramas, en estos paneles se pueden observar lo que nosotros consideramos
como ideogramas, pues nuestra hipótesis sugiere que eran un medio de escribir
la historia de su pueblos para que quedará plasmada para las generaciones
futuras, en estas manifestaciones graficas se puede encontrar los gérmenes de
la escritura, pero de manera rudimentaria.
Como se mencionó anteriormente consideramos que estas manifestaciones pictográficas eran parte de signos expresando información. tomando en cuenta a Umberto Eco, afirma que:
Estos grafismos son informativos, pero cuentan con una de las peculiaridades de los signos que como lenguaje cuenta con un código que probablemente ya no tenían el mismo valor de las manifestaciones prehispánicas pero que aún mantenían algo de ella que es el valor del significado -aunque nosotros no la podamos descifrar porque solo conocemos el significante porque para la colectividad de esa época si existía, lo cual por consiguiente le otorgaba a ese significado un valor de uso, dicho de otra manera las manifestaciones rupestres de tipos colonial no eran pintadas por simple gusto. “Un mensaje puede ser -y casi siempre lo es- la organización compleja de muchos signos”. (Rozo Gauta, 2005). Para muchos de nosotros que estamos acostumbrados a la escritura actual, se nos es muy difícil descifrar estos signos, porque con la representación de ideas, percepciones y pensamientos los cuales se desplazaron por el tiempo y el espacio tal como lo hace cualquier sistema comunicativo creando relaciones espacio temporales codificadas que los usuarios de esas épocas podían descodificar. Sin duda una de las hipótesis más cercanas para el significado de las manifestaciones rupestres de tipo colonial es la informativa. Es probable que para esas épocas las personas de la zona aun mantuvieran las tradiciones rupestres, pero no con el mismo valor. De acuerdo a algunas entrevistas realizadas a pobladores de edad avanzada de la zona, nos mencionan que tanto las manifestaciones rupestres con un estilo de la época colonial como aquellas de mayor antigüedad por su estilo, estuvieron ahí desde que estas personas tuvieron uso de razón, y que su padres y abuelos les contaron lo mismo, y lo que allí esta expresado son las cosas importantes que hacían y veían.
A manera de conclusión volvemos a afirmar la importancia de las manifestaciones de tipo colonial para un mejor entendimiento de las pictografías prehispánicas, porque sin lugar a dudas son las más recientes y de las cuales podemos encontrar algunos escritos. Asi mismo llegamos a la conclusión de que una de las finalidades de estas pictografías fue la informativa, probablemente era un especie de libro en el que se podía plasmar lo que sucedía para el conocimiento de las generaciones futuras, tal vez, como sugieren algunos investigadores, eran lugares a los que se podía volver e instruir a las nuevas generaciones porque en su esencia son la expresión oral tradicional de su historia. Probablemente muchas de estas afirmaciones sean certeras o tal vez no, pero lo más importante es esa peculiar forma de pensar, sentir y expresar que mediante el lenguaje grafico los hombres de esas épocas plasmaron y los cuales nos antecedieron y nos heredaron ese patrimonio cultural el cual nosotros debemos preservar, proteger y conservar para las generaciones futuras. Agradecimientos Agradezco a Lucy de los reyes por sus sugerencias y correcciones, así como a Melissa, la inspiración de mi vida y del presente trabajo.
—¿Preguntas, comentarios? escriba a: rupestreweb@yahoogroups.com—
Cómo citar este artículo: Ponce Oha, Hector E. Entre el color y el signo. Aproximación a las manifestaciones rupestres de la época colonial en Carabaya. 2013
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